Historia de Barrios

BARRIO CENTRO HISTORICO

Santiago y su centro histórico nace en 1541,  bajo la inspiración que dice relación con los nombres de dos ilustres personajes: el apóstol  Santiago y don Pedro de Valdivia; ambos contribuyendo a darle nombre a esta nueva comarca “Santiago de Nueva Extremadura”, nombre del primero y procedencia del segundo. En el centro de Santiago de aquellos años la población llegaba a los 118 habitantes. Ellos eran los protagonistas de esta área territorial, núcleo central y de mayor importancia en el quehacer de  la sociedad de la época, características que aún se mantienen vigente.Hoy, en el centro se agrupa la mayor parte de las actividades del gobierno central: administrativas, políticas, financieras, comerciales y laborales, las que sumadas a todas las  movilizaciones de esparcimiento sociales y culturales, generan una multifuncionalidad de actividades, que atraen a millones de visitantes. Estas, sin embargo, también ocasionan externalidades negativas que  deterioran la imagen espacial y social, con el consiguiente daño a la calidad de vida, tanto de sus residentes, como usuarios del centro.El núcleo central de Santiago, específicamente la Plaza de Armas y su entorno cercano,  hoy debe soportar el paso de una densidad superior  al millón y medio de personas circulando por sus calles. Esta realidad obliga a emprender un plan de transformaciones, más allá de restañar el deterioro sufrido por el paso del tiempo y el uso, muchas veces irracional, de sus instalaciones. Este plan  persigue emular lo que visionarios del urbanismo hicieron   el año 1927, incorporando valor agregado a  a la plaza levantando en el costado sur el edificio del Portal Fernández Concha y en el costado oriente el edificio del Portal Bulnes, entre los años 1923 y 1932. Para enfrentar los desafíos que el centro de Santiago tiene en el presente y en el futuro debe a la brevedad, dar paso a transformaciones profundas a través de alianzas estratégicas con el sector privado, comprometiendo intervenciones graduales, tanto en el espacio público como el privado de  modo que dicho proceso  renovador, esté llamado a dar cuenta de un Santiago Centro que implique hacer compatible y articulable la vitalidad y el dinamismo propios de un centro metropolitano con potencial desarrollo económico, social,  cultural y en mejoramiento de la calidad de vida de usuarios y residentes del sector. Cuando pensamos en un centro de Santiago que sea amable y de utilidad para sus residentes y usuarios  estamos concibiendo un modelo de ciudad cuyo símbolo esencial, su  Plaza de armas, representa la identidad común de la ciudad y sus ciudadanos; de la misma forma que La Moneda representa el poder político.   En consecuencia, este valor está llamado a asumir la Plaza de Armas, dado que es el espacio patrimonial por excelencia, el lugar originario desde donde surge y se desarrolla la ciudad, el país y los valores republicanos y cívicos de sus ciudadanos.

BARRIO FRANKLIN

“Potrero de la muerte" llamó el político e historiador Vicuña Mackenna al sector del Barrio Franklin en el siglo XIX, al radicarse en el lugar familias muy modestas, que vivían en deficientes condiciones. La pavimentación y la iluminación de las calles solo llegaban hasta la actual avenida Diez de Julio; el resto se caracterizaba por la oscuridad y los pantanos, lugar predilecto para los que en esa época llamaban bandoleros.

El crecimiento del barrio se inicia lentamente. Hacia 1830 cuarterías y ranchos se agrupan desde la calle San Diego hasta el Zanjón de la Aguada. En terrenos adquiridos por la Municipalidad de Santiago, en 1847 se construye el Matadero de Santiago, edificio que sería el más representativo e importante comercialmente para el Barrio Franklin, reforzando una identidad que hoy tiene al sector como un relevante y tradicional polo comercial de la comuna.

 

BARRIO REPÚBLICA

En 1800 el espacio territorial que hoy denominamos Barrio República o Barrio Universitario se limitaba a un campo que, siendo un todo con el gran Santiago, la gente podía identificar por medio del trazado de los callejones de Padura -actual calle Almirante Latorre- y Portugués -actual Abate Molina-, lo que ya empezaba a darle identidad propia.

Las presiones que desató el proceso de urbanización del sector obligó a don Enrique Meiggs a lotear su quinta, transformándola en hermosos y bien cotizados sitios, de un elevado costo. Estos fueron  adquiridos por el sector más pudiente de la sociedad santiaguina, especialmente por mineros enriquecidos por la plata, el salitre y el cobre del norte. Meiggs donó los terrenos que pasaron a ser las vías estructurantes del área, como fueron la Avenida República y la Avenida España, lo que permitió valorizar aún más dichas propiedades.

A principios del siglo XX, República se empieza a consolidar como barrio. Al mismo tiempo, personalidades e instituciones características del orden republicano fijan su residencia en sus calles principales.

Declarado como “Zona Típica” por el Consejo de Monumentos Nacionales, por ser una de los barrios más tradicionales y ricos en arquitectura de la ciudad de Santiago, hoy alberga a decenas de establecimientos de educación superior, constituyendo un verdadero barrio universitario, como se le conoce en el presente.